Los medios de comunicación utilizan como herramienta judicial al joven Fariña que llego a la fama por ser el marido de una notoria modelo y luego por autoproclamarse testaferro de varios funcionarios públicos.
Sin otro mérito este joven notable se ha convertido en el principal testigo sobre lavado de dinero en la Argentina siendo el motor de la investigación de la ruta del dinero K.
Es bueno tener en cuenta agunas apreciaciones: En primer lugar Fariña no declara bajo juramento porque esta procesado en algunas causas e imputado en las que aporta elementos para que los jueces investiguen la ruta del dinero.
Además, luego de excavar durante una semana en campos de miles de hectáreas pretendiendo encontrar millones de dólares, el fiscal Guillermo Marijuan intentó aportar como dato investigativo un informe reservado de inteligencia sobre las cuentas de los hijos de Lázaro Baez sin el aval de la justicia y mucho menos de los servicios de inteligencia que aclararon que era un informe reservado sin validez jurídica.
Es muy importante para un país sanear la corrupción, que todos los corruptos esten presos es propio de un país desarrollado y sano. Sin embargo hay que respetar en principio, la presunción de inocencia y luego, como medida trascendental trabajar y hacerlo en silencio, con cautela y guardando la identidad de los investigados para que la pesquisa llegue a buen puerto.
Si esto no ocurre y la única ambición es lograr una tapa de un diario o un reportaje en televisión, una vez más se pondrá de manifiesto la vulnerabilidad del sistema judicial y nuevamente rezará la frase más nefasta: Cuando la política entra en tribunales la justicia se escapa por la ventana.
