Los medios de comunicación instalaron una palabra que se encargaría de definir las diferencias ideológicas durante los últimos 10 años: La grieta. Un vocablo que aparece para confundirnos como si fuera patrimonio de los gobiernos anteriores la intolerancia. La frase acuñada por la historia que señala que los pueblos que no tienen memoria están condenados a repetir su historia, es un anillo ideal para el dedo de los argentinos.

Saavedristas y Morenistas, Unitarios y Federales, Yrigoyenistas contra conservadores, peronistas y antiperonistas, democracia contra dictaduras…. En fín durante toda nuestra historia la intolerancia se cobró vidas. Los bombardeos a Plaza de Mayo y las rondas de las madres pidiendo justicia. Una Argentina plagada de contradicciones que se fueron profundizando. La diferencia es, que en estos años el periodismo comenzó a profundizar sus diferencias haciendo públicas sus divergencias.

La diferencia en este caso es, que en el caso de los periodistas en Argentina existe una desesperación por la palabra GATE. Todos quieren emular Bob woodward y a Jonathan Bernstein y descubrir con desesperación el caso que los catapulte a un premio internacional o lo que es mucho más mundano el reconocimiento de un grupo de profesionales que creen estar en la elite.

Esta introducción es en referencia a lo ocurrido el domingo pasado cuando por televisión se mostraron los legajos de los hijos de Luis D´ Elía, quienes por se sólo hijos de un dirigente opositor hoy están siendo investigados por la ANSES. La particularidad de este caso radica en que por primera vez un organismo público investiga a empleados contratados por la gestión anterior porque antiguamente todos los nombrados por un gobierno renunciaban cuando finalizaban los mandatos. En el caso de los hijos de D´Elía no lo hicieron porque no ocupan cargos jerarquicos.

Además el actual gobierno nombro a María Pía Monkes Calcaterra designada en caracter de excepción por no reunir los requisitos mínimos para ocupar un cargo en el Ministerio de Justicia. Como si esto no alcanzara la misma sobrina de Calcaterra tiene pendientes causas en España y en República Dominicana por estafa y defraudación. También se nombraron a amigos y primos oficializando, de esta manera un nepotismo como ya vimos en todos los gobiernos desde 1810.

Sin embargo en este caso se juzga a los hijos de, por la activa participación de su padre en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner y esto es lo injusto y absurdo. Injusto porque son los hijos y absurdo porque lo hacen presentandolos como delincuentes. Ahora bien, no será un buen momento para reciclar un viejo sueño de Perón y Menem cuando impulsaron la carrera de la función pública para evitar estos casos ?

También es bueno reflexionar acerca del rol de los comunicadores que utilizan como rehenes a los hijos de un opositor para golpear al dirigente sin medir en fín. El daño a D´Elía es enorme cuando le atacan a sus hijos pero en este caso, además se quedan sin trabajo cuatro personas cuyo único pecado es: ser los hijos de un opositor.