El joven se asomó, junto a enfermeros y sus padres, a un balcón del Hospital Ramos Mejía, donde fue operado por última vez el 16 de abril

“La alegría es total”, dice el mensaje que compartió la familia de Pablo Grillo, junto a las primeras imágenes del fotógrafo desde que recibiera en su cabeza el impacto de una cápsula de gas lacrimógeno disparada por un gendarme durante la marcha de jubilados del miércoles 12 de marzo.

En la cuenta de Instagram Justicia por Pablo Grillo, desde la que hacen sus reclamos y comparten los avances en la salud del fotorreportero, escribieron: «Después de 55 días en terapia intensiva, hoy Pablo salió a pasear por el hospital. No fue a hacerse ningún estudio ni chequeo, salió a disfrutar un poco de aire fresco y recorrer los balcones del Hospital Ramos Mejía. La alegría es total. El agradecimiento es eterno. Vamos Pablo, que cada vez falta menos».

Aquel 12 de marzo, la habitual marcha de los jubilados al Congreso de la Nación contó con la participación de barras bravas y militantes de partidos políticos, lo que caldeó los ánimos y derivó en una mayor presencia de agentes de las fuerzas de seguridad federales.

En medio de los desmanes, que finalizaron con más de un centenar de detenidos y una gran cantidad de heridos, cayó Pablo Grillo, quien sigue recuperándose en la terapia intensiva del Hospital Ramos Mejía, al que llegó con su vida pendiendo de un hilo.

Con su bata celeste de hospital, un gorro de lana de Independiente que recubría su herida y lo protegía del frío, y una manta naranja, Pablo se asomó a un balcón del centro de salud que lo cobija y fue en ese momento en el que lo retrataron.

Se lo vio de buen humor, junto a enfermeros y sus padres, quienes no cesan en su reclamo de justicia.

El pasado 16 de abril, Pablo fue intervenido quirúrgicamente una vez más, debido a que sufría pérdidas de líquido cefalorraquídeo. Según informó su familia ese día, a través de un procedimiento endoscópico por las vías nasales, los médicos hallaron la pérdida y la sellaron.

En los cuatro días siguientes, las pérdidas siguieron, a la vez que se le practicaron punciones lumbares para descomprimir. Luego, la evolución fue favorable hasta este miércoles, cuando finalmente Pablo regaló esa imagen de triunfo desde el balcón.

Fuente: Infobae