Hay una investigación abierta que pone la lupa sobre el destino de unos $ 66 millones. El gobernador Rogelio Frigerio la corrió del cargo la semana pasada. El caso se produjo en una de las ciudades más pobres del país

Silvina Murúa había sido designada a comienzos de la actual gestión como coordinadora en Concordia de la Dirección de Comedores. Luego de una auditoría interna a 21 espacios de alimentación, se constató que $66.143.225 no tendrían justificación adecuada de su uso.

En paralelo, saltó otro dato indignante. Murúa habría designado en el área a su cargo a una hermana que ejerce la docencia en Mocoretá, Corrientes. Prima facie, se trataría de un nombramiento fantasma, ya que la familiar de la funcionaria cobraría sin ir a trabajar.

Casi de inmediato, el mandatario provincial y la ministra de Desarrollo Humano, Verónica Berisso, dispusieron el cese de Murúa como funcionaria. En Entre Ríos, las partidas de los comedores escolares y comunitarios se canalizan a través de esta cartera y no del área de educación.

Los recursos que se manejan corresponden, en su gran mayoría, a partidas provinciales, aunque también hay fondos que aporta el Gobierno nacional.

La ahora exfuncionaria tuvo sus 15 minutos de fama en marzo del año pasado. Motorizó una denuncia penal por un supuesto desvío de fondos del área que habría ocurrido durante la anterior gestión, en manos del peronismo.

El escándalo sacude a una ciudad acostumbrada a los casos de corrupción y a estar en las primeras planas por tener una de las poblaciones más empobrecidas del país.

Según datos del Indec, a marzo de este año el 43% de los hogares y el 57% de las personas que viven esta ciudad, la segunda en importancia de Entre Ríos, es pobre. La misma medición arrojó que la indigencia alcanzó al 9% de los hogares y al 14% de las personas.

Si no fuera porque el conglomerado Gran Resistencia, en Chaco, tiene datos peores, Concordia encabezaría otra vez el ranking como la localidad más pobre de la Argentina.

Fuente: Infobae