Con la llegada de u$s2.000 millones del FMI y señales mixtas desde el frente cambiario e inflacionario, la administración de Milei encara una semana clave para consolidar su programa económico. La presión sobre el dólar, la inflación y las tasas estarán en el centro de la agenda.

El Gobierno comienza una semana cargada y con señales mixtas en cuanto al rumbo económico. Este lunes está previsto el arribo del desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por u$s2.000 millones, que permitirá reforzar la posición de reservas netas, tras semanas marcadas por la tensión cambiaria por el dólar.
Julio dejó un saldo complejo: una fuerte suba del dólar en medio del desarme de las LEFIs y compras de divisas oficiales que no alcanzaron a compensar la elevada demanda de cobertura. Sin embargo, la llegada de los fondos del FMI, sumada a la compra de dólares que viene relizando el Tesoro y una aceleración de la liquidación del agro, permitirá mostrar una mejoría en las reservas del Banco Central (BCRA).
La dinámica del tipo de cambio se mantiene como el principal termómetro de las expectativas. Tras semanas de presión, el mercado cambiario mostró cierto alivio hacia el cierre del viernes. Sin embargo, todo indica que no hay razones para esperar una baja en el corto plazo.
Según señalaron desde LCG en su último informe, «no hay motivos para que el dólar baje y el pulso de la suba lo irá dictaminando la evolución de las cuentas externas».
En ese marco, y luego de una fuerte demanda de liquidez por parte de los bancos, la city espera nuevas medidas del Ministerio de Economía que permitan ordenar el frente financiero. Desde LCG sugirieron algunas herramientas disponibles como «ventanilla de pases, intervención en el mercado secundario de Lecaps», útiles también para «bajar la volatilidad de tasas».
Una de las novedades que comenzará a implementarse esta semana es la suba de encajes dispuesta por el Banco Central. Esta medida clave apunta a profundizar la absorción monetaria para reducir presiones cambiarias. En consecuencia, podría reflejarse en mayor estabilidad en las tasas, los próximos días.
Inflación: sin pass through a la vista
En el frente inflacionario, los datos preliminares de julio traen algo de alivio. La inflación mensual se ubicaría en torno al 2%, con una variación de apenas 0,3% semanal en alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, y un promedio móvil de cuatro semanas del 2,1%, según los últimos relevamientos de LCG, Analytica y otras consultoras.
Este comportamiento es relevante: la reciente devaluación del tipo de cambio oficial —superior al 10%— apenas se trasladó a precios al consumidor. Esto sugiere que la transmisión inflacionaria fue acotada, al menos por ahora. El interrogante, sin embargo, se traslada a agosto, cuando parte de ese efecto podría comenzar a reflejarse.
Fuente: Infobae
