El Presidente se mantiene en silencio, mientras Santiago Caputo maneja la estrategia de control de daños. Dicen que quieren dejar que “trabaje la Justicia”, aunque varios dirigentes apuntaron a una “operación” o una “maniobra”. En la Casa Rosada afirman que esas son opiniones válidas, pero que no es la línea oficial

El Gobierno disimula el nerviosismo desatado a lo largo y ancho del oficialismo por las sospechas sobre supuestas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La estrategia política, por ahora, será apenas la denuncia, a través de altos referentes libertarios, de una “utilización política” de los audios que destaparon el presunto mecanismo de corrupción en la administración mileista, pero sin dar su contenido por falso, necesariamente. Aunque algunos dirigentes, contrariamente a esa bajada, deslizaron que se trató de una “operación” o “maniobra”, lo cual desacreditaría su veracidad.

El plan control de daños principal quedó en manos del asesor principal de Javier Milei, Santiago Caputo, y el grupo de colaboradores cercanos que suele acompañarlo a diario en su despacho del salón Martín Fierro en la Casa Rosada. La táctica, a días del estallido del caso, será mantenerse en el molde hasta que avance la investigación en la Justicia. De ahí el silencio de los Milei y el hecho de que el único movimiento certero del Ejecutivo haya sido despedir al (ahora ex) titular del organismo, Diego Spagnuolo, abogado y amigo de Milei y uno de los más asiduos visitantes a la quinta de Olivos, que se encuentra en el centro de la pesquisa judicial.

En el plan de comunicación central, único alto funcionario habilitado para hablar fue Guillermo Francos, que aplicó la directriz comunicacional de denuncia de un aprovechamiento partidario, en una entrevista que brindó ayer, sábado, en radio Mitre. Sin embargo, en un pasaje, habló de una “maniobra política”. “No es difícil pensar que es algo armado”, dijo.

También denotaron sospechas dirigentes de segunda línea, como Florencia Arietto. Mientras que Martín Menem, que no habló de manera directa del caso que lo salpica de cerca, destacó un tuit donde el analista político Julio Burdman reflexionaba sobre la “campaña sucia” en los días previos a una elección (los libertarios se enfrentan al kirchnerismo dentro de menos de dos semanas en la Provincia de Buenos Aires). “¿Cuándo es el momento óptimo para lanzar una operación? La pregunta clave de los especialistas en campañas negativas. En EEUU la teoría de la “sorpresita de octubre” dice que es entre 2 y 3 semanas antes de la elección. El caso de los audios responde a esa teoría”, decía la consideración.

En la Casa Rosada, no obstante, aseguraron que no tienen intenciones de poner en duda la veracidad del contenido de los audios, donde uno de los principales apuntados es el asesor Eduardo “Lule” Menem. “Los que hablan de una operación lo hacen de manera aislada, no es parte de una decisión estratégica. Nuestra línea es la utilización política del asunto”, dijeron, muy reacios a plantear que todo se trata “meramente de una conspiración u operación”.

Fuente: Infobae