En una entrevista con Infobae, el inversor argentino radicado en España, habló de la relación del país con EEUU, sus negocios, la inmigración en Europa, su campo-santuario antiatómico y su defensa de Israel. Volvió al país para participar del Foro Argentino de Inversiones 2025

“Milei tiene un nivel de convicción inaudito en la historia argentina”.


El que habla es Martín Varsavsky, un magnate argentino radicado hace décadas en España que fue un próspero emprendedor que fundó cinco empresas tech que llegaron a ser “unicornios” –a valer USD 1.000 millones, o más– y cuyo foco actual de inversión son negocios vinculados a la fertilidad.

Habla del presidente Javier Milei. Lo hace con evidente admiración y lo compara con Elon Musk, el hombre más rico del mundo, fundador de Tesla y dueño de X.

De intervenciones de alto voltaje en redes sociales –y también en los medios españoles–, este magnate de 65 años y padre de siete hijos, habló con Infobae sobre el Presidente argentino y su relación con Donald Trump; de su defensa sin cuartel de Israel; de la inmigración africana a Europa y de su reciente giro a la derecha. China, Rusia, fuertes críticas al peronismo, economía local y más.

Es provocador, contundente y está convencido de defender argumentos que pueden ser polémicos, como que los inmigrantes americanos son “mejores” para España que los africanos. Semanas atrás publicó un posteo en el que proclamó su giro a la derecha y su renuncia al progresismo. Cree que el mundo está cerca de la Tercera Guerra Mundial, que será nuclear y por eso compró un campo de 32.000 hectáreas en Mendoza; una especie de santuario para sobrevivir a un posible invierno atómico. En ese sentido, le recomendó al Gobierno cobrar una “visa de tranquilidad” para que extranjeros paguen para ingresar al país en medio de esa eventual emergencia global… pero reconoce que en el Gobierno no le hicieron caso.

Varsavsky llega hoy al país para participar del Foro Argentino de Inversiones 2025 que organizan el 30 de septiembre en el Palacio Libertad la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP) y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), donde hablará de “Cómo generar multibillion companies”.

— ¿Por qué apoya a Javier Milei?

— En 2023 me di cuenta de que podía ser la solución para Argentina, lo que el país necesitaba. Cuando ganó, compré un campo de 32.000 hectáreas en Mendoza, bonos argentinos y acciones. Nunca había hecho algo similar. No lo hice, por ejemplo, cuando ganó Mauricio Macri, alguien que pensé que iba a hacer las cosas bien. El nivel de convicción que veo en Javier Milei es inaudito, inusual en la historia argentina. Soy un inversor cuyo éxito viene de la convicción y la gente más exitosa del mundo, en general, tiene altos niveles de convicción y foco. Los más ricos, entre los cuales no me incluyo, aunque me fue bien, tienen portfolios de inversión no diversificados. Elon Musk, por caso, no tiene ni una acción de empresas que no sean suyas.

— ¿Por qué le resultó tan singular ese nivel de convicción de Milei?

— Vi ese gran nivel de convicción sobre el futuro de la Argentina… como si no tuviera otra cosa en la cabeza. Como una obsesión. Como Musk en los negocios, él en la política. Trata sus grandes temas de manera obsesiva, como lo hace con el balance fiscal y la derrota de la inflación. Lo conocí en persona porque fui parte de la organización de la gira que hizo por Silicon Valley el año pasado. Nos reunimos con Sundar Pichai, de Google; Tim Cook, de Apple, y otros CEOs tech. Ahí reforcé mi idea: está obsesionado por el bien de Argentina. Básicamente, no quiere nada más en su vida. Eso también es interesante: no me parece una persona con intereses diversos. Como Musk, nunca se toma vacaciones: Elon no piensa en otra cosa que en el trabajo. Su equipo, al menos con los que trato, son similares: “Toto” CaputoGerardo Werthein Alec Oxenford, que es mi socio en un fondo de capital de riesgo y ahora es embajador en Washington.

– ¿De qué habla con Milei?

— Tiene una capacidad de enfocarse que es mayor a la de otros presidentes. La última vez que lo vi, en Madrid, estuvimos dos horas hablando un solo tema: cómo se hace un ajuste expansivo, algo que suena a contradicción. Cómo ajustar sin encoger la economía. Yo nunca encontré una persona tan enfocada en solucionar problemas. Es parecido al enfoque que vi en Mark Zuckerberg cuando habla de Facebook. Es un nivel de enfoque y concentración que no tuvieron otros presidentes que conocí, desde Mauricio Macri hasta Bill Clinton y Felipe González.

– ¿Cree que está logrando hacer ese ajuste expansivo?

— La oposición argentina está obsesionada en hacer parecer que la economía va mucho peor de lo que va para el argentino medio.

– ¿Cómo ve la afinidad política de Milei con Trump y la ayuda que se anunció días atrás?

— Milei tiene una afinidad enorme con Trump, algo que representa una oportunidad única para el país. Casi nadie tiene ese nivel de cercanía, y menos en la región. Claudia Sheinbaum, de México, está en el otro lado del espectro político, como Lula Boric. Petro, ni hablar. Javier se dio cuenta de que representaba una luz en América Latina en medio de la oscuridad, y que Argentina podría jugar un rol especial. Esta semana eso quedó plasmado como nunca. Dio sus frutos rápido.

– ¿Cómo influyó el respaldo estadounidense en un momento de crisis financiera local?

— Conseguir ese nivel de apoyo fue un logro impresionante de Milei y su equipo. La izquierda argentina y la oposición habían empezado una campaña enorme de desprestigio contra el Gobierno. Una actitud destructiva total. Cada tanto los peronistas se unen para volver a tener el poder y para hacer… lo que acostumbran hacer. Hubo un ataque económico claro y el Gobierno quedó en una difícil situación. La ayuda de Estados Unidos fue realmente de Hollywood. Es como esas películas en las que las cosas empiezan a ir mal y el héroe logra salir y triunfa. Llegaron los Marines y el Séptimo de Caballería y nos salvaron. Muchos peronistas y otros que apostaron contra la Argentina fracasaron y los bonos y las acciones volvieron a subir de manera increíble. Ahora será muy, muy difícil ir contra los mercados argentinos. Será mucho más razonable venir a invertir. Vivimos nuestro “gran momento Mario Draghi», cuando en 2012 dijo que iba hacer “whatever it takes”, o “lo que sea necesario”, para salvar al euro. Los mercados no van a ir en contra de Scott Bessent. Argentina está inmunizada y la confianza es total.

– ¿Refuerza este escenario su convicción de invertir en Argentina?

— Hay muchas maneras de invertir. Cada uno tiene que hacer lo que sabe. Yo lo hago en startups de tecnología. Más allá de eso hay grandes ejemplos, como la energía y la minería, proyectos de mucho más largo plazo que veo que tienen mucho potencial en el país. Es interesante la diferencia entre los peronistas y los socialistas del resto de Latinoamérica. Tiene algo increíblemente nocivo que países como ChileUruguayMéxico y Brasil no tienen. En esos países, la izquierda nunca ataca a su propia moneda. Pueden ser desagradables, pero no son tontos. El peronismo es una forma de izquierda con todas sus obsesiones, como los temas de género, pero además destrozan todo. Hacen algo que ninguna izquierda latinoamericana hace, salvo MaduroEl ataque al andamiaje financiero para volver al barro peronista fracasó y será difícil que vuelvan. Es un gran momento para invertir en Argentina.


– Los problemas macro y micro parecen perdurar…

— El Gobierno sacó a un montón de argentinos de la pobreza. En mi campo en Mendoza los trabajadores ganaban el año pasado unos trescientos dólares por mes. Ahora, por menos de USD 1.000 nadie viene a hacer nada. Escucho que Argentina está cara en dólares. La verdad, sí. Pero si se le pregunta a esa gente si prefieren estar como en el 2023 o como ahora la respuesta es clara. El argentino que trabaja está mejor. Ahora, los que viven cambiando dólares están peor, no hay dudas. El que tenía la plata en un colchón y ahora tiene que cambiar muchos más dólares, vive peor. Si uno quiere construir un país es mejor que le vaya bien a los que laburan que a los rentistas.

Exilio y negocios

El actual foco de negocios de Varsavsky es la fertilidad: en 2016, fundó Prelude Fertility/Inception, la cadena de clínicas de fertilidad más grande de EEUU; dos años después creó Overture Life, una empresa centrada en la automatización de laboratorios de embriología que tiene el respaldo de Khosla Ventures y Google Ventures; y en 2021 fundó Gameto, una empresa de biotecnología centrada en un nuevo tipo de congelación de óvulos. También es parte de Vitara, un proyecto que busca construir un útero artificial.

Los padres del empresario fueron la profesora de inglés Silvia Waisman-Diamond y el astrofísico Carlos Varsavsky. En 1977, en plena dictadura y luego del secuestro y asesinato de su primo David, emigró con su familia a EEUU. Estudió Economía y Filosofía en la Universidad de Nueva York, y obtuvo una maestría en Relaciones Internacionales y un MBA en la Universidad de Columbia. Luego se radicó en España y desde 2009 está casado con la alemana Nina Wiegand​. En 2000 le donó USD 11 millones, un dólar por cada estudiante argentino de entonces, al gobierno de Fernando De la Rúa para el programa informático Educ.ar. El dinero se licuó meses después con la crisis político económica de 2001.

En sus comienzos como empresario, en los ‘90, estuvo al frente de empresas de telecomunicaciones e internet, como Viatel (que se vendió en USD 1.200 millones), Jazztel (que cuando él la dejó valía USD 1.100 millones y luego se vendió por USD 4.500 millones), Ya.com (que compró Deutsche Telekom por USD 750 millones) y Eolia, una empresa de energía renovable que se vendió por USD 1.600 millones en 2019. También es miembro del consejo de administración de la empresa de medios alemana Axel Springer.

“Martín también invierte a través de Jazzya Investments, su oficina familiar, y de dos fondos con un fondo común de 250 millones de dólares. Estos fondos son Varsavsky Axel Springer (VAS Ventures), que se dedica a la inversión inicial y en fase inicial, y Martin Varsavsky Bankinter (MVB), que se dedica a la fase final. También es socio fundador de Myelin VC”, detalla su web personal.

 Acaba de anunciar públicamente su giro a la derecha. ¿Qué lo motivó a dejar el progresismo?

— Estuve en el directorio de la Fundación Clinton, llevé al ex presidente de EEUU a la Argentina y estuve muy alineado con esas ideas en los ‘90. Alguno se puede preguntar cómo alguien que apoyó a Clinton ahora puede estar del lado de Trump. Ocurre que Clinton está a la derecha de Kamala Harris y Pedro Sánchez está mucho más a la izquierda de Felipe González, a quien también apoyé. La izquierda se fue muy a la izquierda. Yo apoyé a una izquierda moderada, ahora veo otra cosa. Además, viví experiencias personales muy fuertes que cambiaron mi perspectiva.

— ¿Por ejemplo?

 La primera fue el ataque racista que sufrió mi familia en París en la final de la Champions League, en 2022, en un partido entre Real Madrid y Liverpool. A fans del Real, entre los que estábamos con mi esposa y mis hijos, nos atacaron un grupo grande de magrebíes [originarios del noroeste de África]. Nos atacaron por ser blancos, racismo total. Nos robaron, fue un shock. Nos gritaban “blanquitos de mierda”. Hasta ese momento pensaba que los racistas eran los blancos y las víctimas los negros, pero no. Fue humillante y me hizo ver que Europa estaba aceptando el ingreso de gente que odia a los europeos. Un odio que nunca había visto. Por eso empecé a escribir en favor de la inmigración americana y en contra de la magrebí, los dos grandes flujos que recibe España. Me acerqué a Vox, que está en contra de la inmigración masiva. Soy simpatizante de Isabel Ayuso, del PP, y de Santiago Abascal, de Vox.

Fuente: Infobae