En una entrevista con Infobae, el director de la consultora Invecq, analiza el inicio de 2026 y el impacto del Presupuesto aprobado. Destaca la importancia de la confianza de los mercados y el papel del Banco Central en la acumulación de reservas

El nuevo año comenzó en línea con lo anticipado por el ministro de Economía, Luis Caputo, a mediados de diciembre: “los fondos para el pago del primer vencimiento de deuda de enero están asegurados con un REPO por hasta USD 7.000 millones de bancos internacionales”, suba de la tasa de ajuste cambiario por la inflación de dos meses antes, Presupuesto 2026 sancionado por el Congreso con superávit fiscal y Ley de Presunción de Inocencia Fiscal.

Sin embargo, del lado de la economía real, el año comenzó con el arrastre de un escenario heterogéneo, con sector en expansión, como los vinculados con los sectores energético, minero y la agroindustria, principalmente, y otros estancados, como los dependientes del consumo interno, en particular de alimentos, textiles y artefactos para el hogar.


Con ese cuadro, Infobae entrevistó a Santiago Bulat, economista y director de la consultora Invecq, para conocer su visión sobre la coyuntura y las expectativas para 2026.

Bulat, quien completó una maestría en Finanzas en la Universidad del CEMA y otra en Economía en la University of Sussex, Inglaterra, aporta su mirada sobre la nueva coyuntura y expectativas macroeconómicas para el año.

— ¿Cómo comienza el año económico? ¿Cuáles son los principales factores que marcarán la dinámica en los próximos meses?

— El año económico empieza con novedades (cuando no en esta economía). Primero, un mundo movilizado. La salida de Maduro impulsada por los Estados Unidos es toda una novedad que puede escalar los conflictos internacionales. Allí dos temas para monitorear que podrían afectarnos:

  1. Qué pasará con el precio de las materias primas, principalmente en el precio del petróleo por los cambios de demanda y oferta, y,
  2. Qué pasará con los flujos de capitales internacionales, que tuvieron un muy buen 2025 hacia los mercados emergentes pero que podrían volverse más conservadores si la tensión internacional se intensifica.

Para el caso de Argentina, lo nuevo es una nueva composición del Congreso y con eso un Presupuesto aprobado luego de 2 años de no tenerlo, la implementación de un nuevo esquema de compra de reservas por el Banco Central, que debemos seguir su desarrollo en adelante, y un gobierno que promete discutir reformas en el corto plazo.

Aquí, para mí lo importante a seguir es la dinámica de la actividad económica, que sigo observando muy heterogénea y la evolución del nivel del índice de riesgo país, que permita solventar las necesidades financieras del programa.

— ¿Qué dejó el 2025 desde el punto de vista económico? ¿Qué aprendizajes o tendencias considera más significativas?

— El 2025 dejó una economía con una significativa reducción de la inflación respecto del año anterior (118% en 2024 vs. 31% en 2025), una leve baja del índice de riesgo país (635 en dic 2024 a 561 en 2025) y una actividad económica que mejoró contra 2024, marcando un crecimiento de más del 4% anual, pero que no deja un arrastre significativo hacia 2025 dado que la medición intermensual no se vio un crecimiento económico relevante.

Creo que la materia pendiente sigue siendo la acumulación de reservas internacionales, en la cual el Banco Central ha tomado nota dado que anunció cambios en su esquema de compras que empezamos a ver durante esta semana.

— ¿Qué efectos espera de comenzar el año con el Presupuesto aprobado por el Congreso y la Ley de Presunción de Inocencia fiscal?

— Tener un Presupuesto aprobado es una muy buena noticia, reduce la discrecionalidad con la que se moverá el ejecutivo y da idea de cómo se alcanzarán los objetivos fiscales y cuál se espera sea la dinámica de la economía en la mirada del gobierno. Hacia afuera, es una buena señal porque significa que el ejecutivo deja de jugar solo y el ajuste fiscal ahora está más consolidado.

Sin embargo, el mercado no parece coincidir con lo que este plantea. Se espera un crecimiento más bajo (3% vs 5%), una inflación más alta (23% vs. 10%) y un tipo de cambio más elevado, mientras que el gobierno lo ve igual que como está ahora.

demás, las modificaciones tributarias que se espera ocurran en conjunto con la reforma laboral tienen un impacto de 0,8% del PBI, que no está contemplado en el presupuesto y tampoco el gobierno esperaba que se modifique el Art. 11 que fue modificado para su aprobación en el Congreso.

— ¿Cómo ve la hoja de ruta de Economía y el BCRA para terminar de salir del cepo cambiario y volver al mercado de deuda internacional?

— 2026 empieza con una muy buena noticia para las compañías y es que van a poder girar dividendos a sus casas matrices del ejercicio 2025, algo que no ocurría desde fines de 2019. Sin embargo, todavía queda un remanente de utilidades no giradas previamente y de deudas comerciales que por el momento no hay nuevas definiciones, el primer paso fue la implementación del Bopreal.

Considero que el Banco Central está en la dirección de remover los controles cambiarios de esta economía, pero lo que siembra dudas hacia adelante es que no fue un proceso lineal. En abril se levantó gran parte del cepo cambiario, pero en septiembre se reinstauraron ciertas medidas como la imposición de la restricción cruzada a minoristas. Creo que las necesidades financieras no están tan sobradas como permitir arbitrajistas en el mercado y eso puede demorar algo la remoción de ciertas trabas al mercado.

— ¿El cambio que se observa en el mapa de América, a favor de corrientes que defienden el libre mercado y la apertura de la economía, qué implica para Argentina?

— Pese a que ganen líderes más cercanos a la derecha, no creo que estemos en un momento del mundo en el cual el libre mercado sea la lógica que prima. Argentina se ha caracterizado en los últimos años por ir en sentido inverso, mientras que el mundo se encontraba en momentos de apertura económica, nosotros decidimos cerrarnos.

Y, por el contrario, ahora el mundo, liderado por Estados Unidos, está planteando la idea de elevar los aranceles y repatriar a las empresas que están radicadas en el exterior para que vuelvan a fabricar localmente, nuestro país se abre cada vez más, aunque, es cierto desde niveles muy bajos de apertura económica.

Creo que para el mundo que viene será mucho más importante entender qué puede ofrecer cada país a las potencias que hoy se disputan ciertos bienes bajo este contexto y negociar de la mejor manera posible desde ahí.

Varios de los bienes y servicios que son de interés en el mundo tienen lugar en la Argentina: energía de origen fósil y renovable, minería, alimentos, servicios basados en el conocimiento.

— ¿Cómo hay que tomar las medidas restrictivas que adoptó China para las compras de carnes argentinas? ¿Qué impacto pueden tener?

— Es un tema relevante, dado que el 70% de las exportaciones bovinas van hacia China, que se enmarca dentro de la discusión global de cupos y aranceles. Sin embargo, nuestro país no es de los afectados, el cupo que está otorgado a la Argentina está en línea con la cantidad de toneladas que se viene exportando y se mantiene el mismo nivel de aranceles (12,5%), con lo cual no habría un impacto significativo. Otros países como por ejemplo Brasil, van a ser de los más afectados.

— El precio internacional del oro subió un 65% en 2025. ¿Qué señal está dando al mundo ese movimiento y cómo puede incidir en la economía argentina?

— Cuando decimos que el oro subió 65%, lo estamos comparando contra el dólar americano. Entonces, como primer punto, lo que hay que tener en cuenta acá es que el dólar también se depreció a nivel global. Por ejemplo, contra una canasta de monedas como es el DXY, el dólar bajó 10% en el último año.

Pero desde ya que hay varios factores que inciden:

  1. Asociado a lo anterior es que tradicionalmente, un dólar más débil y tasas de interés más bajas en Estados Unidos aumentan el atractivo del oro.
  2. Las tensiones geopolíticas suelen impulsar los activos de menor riesgo como es el caso del oro, o la plata.
  3. Desde hace algunos años los bancos centrales están volviendo a adoptar el oro como método de acumulación de reservas. Y este fenómeno se está dando en distintos lugares del mundo: los líderes en la compra de dólares del último trimestre fueron Polonia, Kazajistán y Brasil.

— Las exportaciones fueron en 2025 las segundas mayores de la historia. ¿Qué factores determinaron ese desempeño y qué sectores fueron protagonistas?

— El desempeño de 2025 estuvo impulsado principalmente por el sector energético y el agropecuario. En términos de volúmenes, las exportaciones de combustibles y energía crecieron cerca de 30% anual hasta noviembre, fundamentalmente por el fuerte aumento en las ventas de petróleo.

A su vez, los productos primarios registraron un incremento del 24% anual, explicado tanto por una buena campaña agrícola como por la eliminación transitoria de las retenciones, que se tradujo en una reducción de stocks y un adelantamiento parcial de la campaña 2025/26. Medido en dólares constantes, estos dos rubros aportaron en torno a USD 1.100 millones y USD 2.900 millones adicionales respecto de 2024, respectivamente.

Sumo acá también el desempeño de los servicios basados en el conocimiento cuyas exportaciones crecieron 20% anual y están cercanos a los 10.000 millones de dólares anuales.

— ¿Qué cabe esperar para este año en el resultado del comercio exterior? ¿Se mantendrán las tendencias o anticipa cambios?

— Para 2026 proyectamos un saldo comercial en niveles similares a los de 2025. Las exportaciones continuarían creciendo, nuevamente lideradas por el agro -con estimaciones preliminares favorables para la cosecha gruesa- y por el sector energético. Las importaciones también mostrarían una expansión, aunque a un ritmo algo menor. Su dinámica estará estrechamente vinculada al crecimiento de la actividad, que en nuestro escenario base estimamos en torno al 2%, y a la evolución del tipo de cambio.

No obstante, si el crecimiento del PBI resultara más elevado y el tipo de cambio se mantuviera por debajo de nuestras proyecciones, las importaciones podrían acelerarse y el saldo comercial verse deteriorado.

Me parece importante destacar acá que pese a un buen desempeño de la balanza comercial, estamos lejos de ir a un superávit en dólares constantes, o medido en términos de PBI, en la época que Argentina acumuló más dólares en el Banco Central hubo mucho superávit comercial, o una cuenta financiera muy abultada.

Fuente: Infobae