El paro nacional expuso el deterioro del sistema universitario, con salarios que pierden frente a la inflación, recortes presupuestarios y la ausencia de paritarias, mientras los gremios advierten que el conflicto podría profundizarse sin una respuesta del Gobierno

El paro universitario nacional interrumpe el inicio de clases en Argentina, afectando al personal docente, no docente y a estudiantes de más de 60 universidades nacionales. La medida fue impulsada por los gremios ADUBA y APUBA, en protesta por el retraso salarial ante la inflación, la falta de una mesa de negociación salarial y el recorte en la asignación presupuestaria.
El conflicto surge porque los docentes universitarios en Argentina reclaman la apertura de una mesa formal de negociación salarial, una actualización de sus haberes y cuestionan la disminución en la asignación presupuestaria destinada a las instituciones universitarias. Además, denuncian la inexistencia de espacios de diálogo con el Gobierno nacional, lo que agrava la preocupación sobre el futuro de la educación superior en el país.
Sin paritarias ni canales de negociación: docentes exigen respuestas
Cagnacci remarcó que la falta de diálogo con el Gobierno nacional agrava el conflicto. “No hay un llamado a discutir en un lugar en serio. En el último presupuesto que se votó, para este año, ya las partidas asignadas al sistema universitario, por ejemplo, en el ámbito de la salud, esa partida es un 30% menos de lo ejecutado durante el año pasado”, afirmó.
El representante de los docentes subrayó la importancia de abrir canales institucionales: “Uno puede entender, estamos en democracia, los que consiguen la mayoría gobiernan y conducen. Ahora, lo que no se puede entender en democracia es que no haya una posibilidad de sentarnos a dialogar sobre los problemas que existen, en este caso en las universidades argentinas, que no es ni más ni menos que el futuro para nuestro país”.
Cagnacci advirtió sobre el impacto de la crisis en la formación profesional y en el futuro del sistema universitario: “La universidad es aquel lugar donde pensamos hoy qué profesionales queremos para el día de mañana, donde construimos hoy la Argentina que vamos a querer para el día de mañana».
Asimismo afirmó que “la discusión verdadera, sincera, no se está dando y solo vemos la consecuencia, que la consecuencia es la baja de presupuesto y en nuestro caso, a los y las trabajadoras nos toca alzar la voz con respecto a nuestro salario”.
Salarios docentes y el problema de la deserción profesional
El titular de ADUBA detalló el alcance de la pérdida salarial: “Hoy un profesor titular con dedicación exclusiva, es la máxima jerarquía académica y se dedica exclusivamente a dar clases cuarenta horas semanales, esa persona, si le saco la antigüedad, estamos hablando de bolsillo $1.500.000”. Cagnacci agregó: “Un estudiante avanzado que concursa para ser docente en una cátedra, gana el concurso, ese estudiante avanzado va a ganar de bolsillo $140.000”.
Cagnacci advirtió sobre el desaliento que produce esta situación en las nuevas generaciones: “¿Qué persona que hoy le estamos ofreciendo como salario para su futuro $140.000 va a querer seguir en el camino de la docencia universitaria?”. El dirigente explicó que el problema no se limita al presente: “El problema profundo es que desalienta permanentemente a las nuevas generaciones”.
El secretario general consideró que la cuestión de fondo es el modelo de universidad y de país: “Hay que discutir qué modelo de universidad queremos, para qué tipo de Argentina. Porque lo que está en juego es a quién formamos, por qué formamos y para qué formamos en la Argentina de hoy”.
Medidas de fuerza y perspectivas de lucha universitaria
Cagnacci explicó que la semana de protesta responde a un proceso de agotamiento. “Nosotros no queremos ir al paro. Ninguno de nosotros quiere ir al paro. Nos empujan a tratar de generar medidas que tengan visibilización”, sostuvo. El dirigente destacó la dificultad de sostener la actividad académica y la investigación en un contexto de ajuste.
El titular de ADUBA anticipó que el plan de lucha podría profundizarse si no avanzan las negociaciones. “Hay algunos sectores que están ya hablando nuevamente de una marcha universitaria. Para lograr eso hay que generar consensos y empezar a construir nuevamente y a explicar en términos públicos y sociales que el sistema universitario más allá de los salarios, hoy sigue corriendo el mismo peligro”, explicó.
Cagnacci informó que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) se reunirá el 27 de marzo en La Pampa para coordinar acciones y emitir un documento sobre la situación. Además, recalcó la importancia de la unidad gremial para sostener el reclamo.
Diagnóstico y pedido de rectificación al Gobierno
Entre otras cosas, el docente sintetizó el presente de las universidades: “La palabra es ‘mal’, porque hay un retraso en términos salariales y eso asfixia y preocupa en la vida de cada uno y cada una, tanto de los trabajadores docentes como no docentes. Mal porque no hay una proyección de futuro”.
Al mismo tiempo, el dirigente advirtió que el presupuesto nacional ejecuta para los hospitales universitarios un 30% menos de lo ejecutado durante el 2025. “El presente es malo. Lo que auspicia para el futuro con este tipo de política a través del presupuesto nacional, que es la máxima política de expresión de un gobierno, y a su vez la falta de diálogo, que vemos que no hay un diálogo formal desde 2024 para discutir los salarios”, afirmó.
Cagnacci concluyó que la situación exige una rectificación por parte del Gobierno. “Lo que no se puede entender en democracia es que no haya ámbitos formales, que se incumplan estos ámbitos formales que son los convenios colectivos de trabajo, que deben llamar a paritarias y que en este incumplimiento se niegue la posibilidad de siquiera contar cómo estamos. Por eso, digo que creo que estamos mal. Los y las universitarias en todos los niveles vamos a seguir diciendo lo que está pasando en el sistema universitario argentino”.
Fuente: Infobae
