Son datos de la Secretaría de Agricultura. La faena creció un 12,5%, mientras que el consumo por habitante al año se ubicó por encima de los 50 kilos por habitante.

La sequía causó estragos en el conjunto del sector agropecuario, aunque con afectaciones disímiles entre las diferentes actividades. Así, como en la agricultura la falta de lluvias se tradujo en un fuertísima e inmediata caída de la producción afectando el volumen de granos para comercializar, en la ganadería tuvo un efecto a corto plazo contrario: aumentó la oferta de animales para faena, y por ende la producción de carne y su consumo.
Según un informe de la Secretaría de Agricultura, en el primer trimestre del presente año la faena de vacunos creció un 12,5% respecto al mismo período de 2022, pasando de 3.143.837 cabezas a 3.536.378. Este incremento en el envío de animales tuvo su correlato en la producción de carne del 11,5%, equivalente a 83.000 toneladas equivalente res con hueso hasta las 804.000 toneladas.
Este mayor volumen se tradujo en un incremento en la oferta de carne en el mercado interno del 11,5% llegando a una 584.000 toneladas, lo que genera, al mismo tiempo, un aumento en el consumo aparente por habitante, inclusive llegando a valores por encima de los dos últimos años. Así, en promedio el argentino consumió 51,03 kilos por habitante al año en los primeros tres meses del año, un 5,5% por encima de lo registrado en 2022. Por último, el volumen exportado creció 13,3% y alcanzó las 220.953 toneladas equivalentes con hueso.
Fuente: Infobae
