La suba de tasas busca mantener la demanda de pesos y postergar la presión dolarizadora en los meses previos a las PASO. Expectativa por la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial.

A menos de 90 días para las elecciones primarias, el Gobierno tenía poco margen para tomar medidas que ataquen la inflación, que en abril se aceleró peligrosamente al 8,4 por ciento. Esto quedó demostrado con las medidas anunciadas ayer por el equipo económico, concentradas sobre todo en mantener el dólar a raya más que en atacar los problemas de fondo que están generando la aceleración de los precios.
La suba de tasas de interés, del 91% al 97% anual busca evitar una caída mayor de la demanda de pesos. La tasa efectiva, que surge de reinvertir los intereses mensualmente, ya es del 152 por ciento. Más que un enfriamiento de la economía que ayude a desacelerar la inflación, el objetivo es postergar la dolarización de portafolios, un proceso esperable en los meses previos a las PASO.
Se anunció habrá “mayor intervención” para mantener bajo control los dólares financieros, pero al mismo tiempo también se da a entender que habrá novedades respecto al “crawl”, es decir al ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial. Además, Economía mencionó las negociaciones que viene manteniendo con el FMI para acumular reservas, el uso del swap chino para importaciones de ese país y la garantía de los BRICS para importaciones brasileñas. Es que para el Gobierno es acuciante la necesidad de fortalecer reservas. Pero por ahora todas son buenas intenciones, que no generan alivio al menos en el corto plazo.
Fuente: Infobae
