La economía es determinante. Los datos sobre la inflación y su impacto social siguen siendo fuertes. La negociación con el Fondo marca las expectativas. La ex presidente pegó en ese punto, camino a las elecciones. Su carta cambia pero no despeja la incertidumbre

CFK pintó un contexto en el que su decisión de no ser candidata resultaría la llave para desarmar una operación más amplia en contra del Frente de Todos. Utilizó otra vez el término “proscripción” y lo hizo extensivo al peronismo, apoyada en la misma construcción del enemigo (oposición, jueces y medios) que arrastra desde sus años como presidente. Fue una pieza estudiada, que terminó de eclipsar el encuentro burocrático del congreso del PJ.
Ese último resultó el mayor dato político junto con la reiteración de no competir por ningún cargo. Vale la frase, por su claro destinatario político y por la advertencia sobre el “programa” que debería ser adoptado camino a las elecciones. “No es casual que ninguno de los dos presidentes que aceptaron el programa del FMI conserve aptitud electoral”, dice el texto que difundió CFK.
La carta de la ex presidente cambia pero no despeja la incertidumbre interna. Y a la vez, impacta en el contexto de las gestiones que motoriza Sergio Massa ante el FMI, como elemento crucial para contener el dólar y los precios, es decir, recuperar aire económico y por lo tanto político. Ese es el punto real de expectativa interna, frente al agotamiento de los sucesivos aumentos de tasas y de la intervención del Banco Central en el mercado financiero, junto a las restricciones cambiarias y los programas para operar de manera directa sobre los precios.
Fuente: Infobae
