La situación más crítica está en la ciudad de Montevideo y zonas aledañas a partir del descenso de las reservas de agua dulce y potable del país vecino, que rondan el 1% en un contexto que podría agravarse si no llueve en la próxima semana. 

Para asegurar el suministro en los hogares, el agua del río Santa Lucía comenzó a mezclarse con la del Río de la Plata, que contiene sal. Por el alto contenido de cloruro y sodio, que exceden lo aceptado por los sanitaristas, se recomendó a la población con hipertensión, problemas renales y otras afecciones de riesgo no consumir el agua. «Se vive como se puede. Tenemos que comprar agua en el supermercado para tomar y nos bañamos con el agua salada. Estamos en crisis y hay que salir adelante», dijo a Télam Alicia, que trabaja como moza en un café de la avenida 18 de Julio.

Por las calles del centro, una de las imágenes más repetidas es la de gente caminando con bidones mientras continúa la restricción de un máximo de dos botellas de 6 litros por persona en cada compra. El gobierno nacional buscó bajar el precio del agua embotellada con una reducción de impuestos, por lo que hoy un bidón ronda entre los 69 a 89 pesos uruguayos, aproximadamente 2 dólares.

En El Clon, una cadena de supermercados, se agotan los bidones en menos de dos horas. «Estamos reponiendo todos los días, recibimos 200 bidones por día y nos duran menos de dos horas. Al principio la gente venía y hacía mucha cola, tratamos de tener siempre stock, pero es difícil. Por eso tenemos la restricción de dos bidones por persona», indicó Martín Domínguez, encargado de una de estas tiendas.

Fuente: Télam