El ex diputado nacional por la Unión Cívica Radical recuerda y rinde homenaje al legado de Raúl Alfonsín

Agridulce evocación. El más largo período de estabilidad institucional y vigencia plena de la Constitución de nuestra historia está empañado por demasiadas asignaturas pendientes, el predominio de gobiernos populistas y el proceso electoral que ha desembocado en una segunda vuelta en la que compiten dos candidatos que no lucen condiciones para sacarnos de esta difícil situación.
Para muchos, el triunfo de Alfonsín del que hoy se cumplen cuatro décadas, fue totalmente inesperado. En efecto, nunca el peronismo había sido derrotado mano a mano sin mediar proscripciones o condicionamientos. Se vaticinaba un nuevo gobierno débil que podría prontamente sucumbir cuando llegara el turno del nuevo golpe militar.
La perspectiva de los años demuestra que Alfonsín creó la Presidencia y fundó la democracia cuya continuidad institucional sobrevivió a graves situaciones por las que atravesamos en las cuatro décadas. Ello no nos exime de afrontar los pendientes acuciantes de una sociedad estancada, que no crece, que empobrece a sus habitantes, que excluye, segrega y expulsa a sus hijos. Precisamente por eso, frente a este complejo y frustrante proceso de elección presidencial, quienes asuman el legado de Alfonsín están obligados a enfocarse en la misión que les asignó el cuerpo electoral: ejercer la oposición; defender a los argentinos de eventuales abusos de poder; garantizar el éxito de los diez gobernadores y cientos de intendentes para que no sean discriminados por gobiernos atropelladores.
Fuente: Infobae
