Jesús Buffarini, de 23 años, fue asesinado la madrugada del domingo durante una pelea a la salida de un boliche de la localidad de General Cabrera. El reclamo de cambio de carátula de la familia

“Justicia para Jesús Buffarini. Salió a divertirse y lo mataron unos salvajes, en patota como los cobardes que son. Justicia por los padres, hermanos, familiares y amigos. Perpetua para los asesinos”. Este posteo lo podría haber escrito cualquier persona sensibilizada ante el crimen de Jesús Buffarini, quien fue asesinado el domingo a la madrugada a la salida de un boliche en General Cabrera, partido de Juárez Celman, en la provincia de Córdoba.
Jesús, de 23 años y papá de una nena de cuatro, jugaba al fútbol en la Liga de Río Cuarto. Sí, hacía el mismo deporte que su primo famoso, Julio, actual defensor de otro Independiente, el de Avellaneda y que fue el autor de ese posteo en Instagram.
Con el dolor infinito producto de las circunstancias, el lateral expresó toda su bronca ante una nueva tragedia familiar que se lleva un ser querido. Y una tragedia que hasta ahora está lejísimo de tener la mirada del futbolista, ya que se investiga como homicidio preterintencional, que contempla aquel que se produce sin intención, por lo cual la pena no sólo no es de perpetua, sino que tiene un mínimo excarcelable, porque va de uno a seis años de prisión.
Para tratar de cambiar esta calificación legal, los Buffarini quieren demostrar lo que para muchos parece evidente: que la discusión que empezó en el boliche y siguió afuera tiene similitudes con el caso de Fernando Baéz Sosa, el adolescente asesinado por la patota de rugbiers de Zárate en 2020 en Villa Gesell. Sólo así lograrán que lo que pide el ex jugador de Boca y San Lorenzo se haga realidad, aunque por ahora ese clamor parece lejano.
Fuente: Infobae
