El director del grupo DOTA aseguró que si el Estado avanza con la quita, el pasaje de tarifa registrada se triplicaría; la medida comenzará a regir a partir del 1° de septiembre

Através de un comunicado, el Gobierno anunció que dejará de subsidiar a las líneas de colectivos que no sean de jurisdicción nacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a partir del 1° septiembre, con el objetivo de “garantizar el federalismo y la igualdad de condiciones en todos los distritos”. En este marco, Marcelo Pasciuto, director del Grupo DOTA, aseguró que -sin el apoyo financiero otorgado por el Estado- el valor del pasaje podría llegar a $1400.

“Lo tiene que subsidiar la Provincia o bien el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; si no lo subsidia nadie, el boleto saldrá $1400. Hay negociaciones en el medio y cada uno tira de su cuerda, tanto el gobierno nacional como el de la Ciudad”, dijo el titular de la empresa de transporte que controla 180 líneas en el AMBA.

Sin embargo, en diálogo con Futurock, Pasciuto aseguró que aún “hay mucho por recorrer” y resaltó que representa “un servicio público que tiene que seguir funcionando”. “No es con extorsión; hay mesas de dialogo y todavía faltan 40 días. Hay un tema político detrás de todo esto que ya se resolverá”.

Además, apuntó contra la forma en la manejan los subsidios las empresas. “No todas las empresas tienen la misma inversión; te encontrás con empresas muy desinvertidas que se administraron muy mal, entonces hoy no pueden dar el servicio y se agarran de lo que hay para justificar su inoperancia”, expresó e insistió: “Nunca invirtieron en nada y ahora quieren que el Estado les pague un colectivo nuevo. El Estado se está regulando, está tratando de subsidiar al pasajero que lo necesita”. En esta línea, se diferenció del resto de las compañías: “Nuestro grupo tiene 12 mil empleados y reinvertimos en el negocio. Si en vez de hacer eso con el subsidio me compraba una casa en Miami, termino no andando. Toda la plata está puesta en el transporte, en la Argentina y en el trabajo”.

Fuente: La Nación