El sistema de distribución colapsó en plena ola de calor, dejando sin luz a más de 740.000 usuarios y afectando el transporte y el comercio. Las mejoras tardarán años en materializarse

“El sistema eléctrico está al borde del colapso. Hoy, ante una mínima falla en el sistema de transporte se producen cortes”, advertía en enero de 2024 el entonces secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, para justificar los aumentos tarifarios que se aplicaron al inicio de la gestión de Javier Milei y que continuarán en 2025.
La premisa del exfuncionario, que ahora es director en YPF, era que el congelamiento de tarifas durante las últimas décadas impidió las inversiones para mejorar la red, cuyas obras suelen tardar años en reflejarse en la calidad del servicio. Entre las empresas el diagnóstico era unánime.
Poco más de un año después, la advertencia de Chirillo se materializó. El sistema colapsó en febrero porque no soportó el pico de demanda durante una ola de calor. El miércoles pasado fallas en cables de alta tensión de la empresa Edesur provocaron dos apagones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), especialmente en el centro porteño, con hasta 740.000 usuarios afectados directamente en medio de una sensación térmica que superior a 44 grados.
Más de 50 personas quedaron atrapadas en ascensores y fueron rescatadas por bomberos en la Ciudad, mientras que pacientes electrodependientes recibieron asistencia. El apagón también generó caos vehicular por la falta de semáforos en servicio, comercios cerrados, subte con servicio interrumpido, trenes detenidos y colectivos desbordados. El viernes, más de 100.000 usuarios seguían sin suministro en el AMBA.
Fuente: Infobae
