Aunque aún faltan los detalles y hay cierto condicionamiento al resultado de la recaudación fiscal, el Presidente anunció que en julio comenzará una reducción gradual del impuesto que le saca competitividad a la industria automotriz

La exportación de autos empezará en julio un proceso de reducción progresiva de retenciones que llevará la actual alícuota del 4,5% a cero hasta junio de 2027, según anunció el presidente Javier Milei durante su discurso en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires este jueves.
Fue la noticia que esperaba desde 2024 el sector industrial automotor argentino y que, aunque era parte de la agenda común con el Gobierno, estaba frenada a la espera de una mejor evolución de la recaudación fiscal. Varias veces en el último año pareció una medida inminente, que sin embargo luego quedaba en la nada. La última vez fue en marzo pasado, cuando incluso ya estaba redactado el decreto con el esquema de reducción gradual, según informó Infobae en ese momento.
Esa progresividad, que se cree en el sector será lineal de un 0,37% mensual, corregirá finalmente este impuesto distorsivo que en la industria varias veces fue definido como “un mal mensaje para las inversiones industriales”. Este esquema de reducción por partes de un arancel fue aplicado también a lo largo de 2025 a la importación de neumáticos, que bajó del 35% al 16% en un año entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, aunque en ese caso tuvo cuatro etapas.
Las retenciones, también denominadas derechos de exportación, tributan nominalmente una alícuota del 4,5%, que va directamente al costo del vehículo, es decir, a la carga fiscal que pesa sobre el precio de exportación.
Sin embargo, como esa retención se cobra sobre las partes localizadas en el país y no sobre las importadas, dependiendo de la integración nacional que tenga cada modelo, el porcentaje real varía.
“No sólo es un pésimo impuesto sino que es un pésimo mensaje. El que produce más partes locales paga más impuesto que quien las importa, una locura que no se entiende. Teniendo en cuenta la complejidad de localizar proveedores nacionales, incluso a un mismo costo, sería preferible importar y listo, porque ésa es una operación sin tanto riesgo financiero”, explicó un ejecutivo de finanzas de una automotriz argentina.
Bajo esta condición, un auto con un 30% de partes nacionales puede pagar apenas un 1,3% de derechos de exportación, pero uno en el que se integra el 70% de los componentes nacionales paga el 3,1%. Teniendo en cuenta esa diferente posición entre productos y marcas, en el sector se hace un promedio de un impacto global de un 2 a un 2,5% efectivo sobre el precio de los autos, aunque cada marca y cada modelo tiene su propio impacto.
Al tratarse de un impuesto que se cobra sobre la exportación, los autos que se fabrican en Argentina para el mercado doméstico no tienen impacto en su precio, sino que se trata de una medida que contribuye a darle mejores condiciones de competitividad a nivel internacional para venderle automóviles a otros mercados, especialmente los regionales.
Comparación con otros países
Ese beneficio, si bien reducirá el peso de los impuestos nacionales del actual 12% a un 10%, sigue siendo insuficiente para equiparar las condiciones con las que exportan otros países relevantes como Brasil, que percibe menos del 5%, y México, Tailandia o Sudáfrica, que no tienen ningún tipo de arancelamiento sobre la exportación de su producción automotriz. Menos aún sobre China, que tiene subsidio a la exportación.
Esos 10 puntos corresponden mayormente a impuestos provinciales y municipales, entre Ingresos Brutos y tasas, y por el único impuesto nacional que quedaría impactando en el costo de los autos a exportar desde Argentina, que es el correspondiente a Débitos y Créditos. Es por ese motivo que los industriales del sector suelen hacer hincapié en la necesidad de un acompañamiento de los gobiernos provinciales y municipales para mejorar la competitividad necesaria que ayude a seguir sosteniendo inversiones de las casas matrices en proyectos industriales en Argentina.
Actualmente, en la Argentina existe la Ley de promoción de la industria automotriz y autopartista (Ley 27.686) que, entre sus beneficios, otorga la exención de pago de derechos de exportación. Esta ley comenzó a tener vigencia a fines de 2022, por lo que cada nuevo vehículo que se empezó a fabricar localmente desde entonces y el proyecto fue inscripto en este régimen, no paga derechos de exportación.
Esa es la limitante competitiva que tienen vehículos argentinos como Toyota Hilux, Fiat Cronos, Peugeot 208, Chevrolet Tracker, Volkswagen Amarok, Renault Kangoo y Mercedes-Bens Sprinter.
El beneficio sobre las retenciones a la exportación rige hasta el 31 de diciembre de 2031, con la condición de que los proyectos industriales inicien su producción antes del 31 de diciembre de 2029. Por ese motivo, los modelos que se empezaron a fabricar en Argentina desde 2023 están amparados por este beneficio, y lo mismo ocurrirá con los próximos lanzamientos, como serán las pickup Renault Niágara, Toyota Hilux y Volkswagen Amarok de nueva generación.
Fuente: Infobae
