El mensaje del Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se agregó a una serie de cuestionamientos de distintos sectores del catolicismo. La réplica desde el oficialismo

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, brindó un mensaje incisivo y crítico en el último Tedeum. Lo hizo frente a la mirada atenta de Javier Milei y gran parte de su Gabinete. Como lo hizo veinte años atrás Jorge Bergoglio al entonces presidente Néstor Kirchner. Con educación y con altura, con sagacidad y con los dientes apretados. La Iglesia católica no está a gusto con este Gobierno, pero mantiene las formas.

“Nadie es descartable, ni desechable. Todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga y los trabajadores precarizados”, sostuvo uno de los máximos exponentes de la Iglesia en la Argentina.

La elección de los damnificados no fue casual. En la comunidad religiosa hay una preocupación creciente por el ingreso de los adolescentes al narcomenudeo, como salida laboral exprés, por la incapacidad de los jubilados que cobran la mínima, o apenas por encima, para comprar sus remedios; y por la falta de trabajo, que empieza a verse con más frecuencia en los barrios más humildes de los grandes centros urbanos, donde el catolicismo tiene una fuerte presencia territorial.

El mensaje de García Cuerva tuvo una segunda parte dirigida al corazón de la Casa Rosada. “Lo que nos falta es una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro y la reconciliación. Que lo hagan por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir y sufren la parálisis de la falta de trabajo”, indicó. Y luego, en otro tramo, agregó: “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”.

Un día antes, en la misa del domingo en la Catedral, García Cuerva había dado una señal del tono de la homilía que iba a pronunciar el lunes. “Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia. Qué difícil es poder respetar y hablar de diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto. Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario», sostuvo. Las formas y los modos. De eso se trata.

El Arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, habló en la capital provincial en una sintonía similar. Hizo más hincapié en la falta de trabajo. “Es urgente visibilizar que hoy existen muchos trabajadores despojados de sus derechos, que permanecen ocultos ante los ojos del sistema”, señaló. En ese sentido, remarcó que “resulta imperativo que los dirigentes políticos, sociales, empresariales y religiosos nos acerquemos a las periferias para comprender la realidad en profundidad”.

Carrara, que es también el titular de Cáritas, aseguró: “Debemos contemplar y escuchar a esos miles de mujeres y hombres que hacen fila para viajar y trabajar honradamente; aquellos que se esfuerzan por llevar el pan de cada día a la mesa, ahorrar para comprar ladrillos e ir mejorando, paso a paso, su hogar. Cuidar y generar puestos de trabajo es un clamor de nuestro pueblo, indispensable para el respeto de su dignidad”.

En la Iglesia hay mucha preocupación por la falta de trabajo. Porque entienden que es el principal ordenador de la vida familiar, el que sostiene el día a día, el que permite el progreso. “Cuando falta el trabajo, se rompe el seno familiar”, suelen decir en la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), entidad principal de la Iglesia católica en el país.

Su titular, Marcelo Colombo, dio una advertencia muy clara, dos semanas atrás, sobre la falta de trabajo y el crecimiento de la pobreza. “Hay gente de clase media baja que viene a pedir a Cáritas. Muchos que son pobres hoy, hace unos meses o años, nos ayudaban en Cáritas. Nos aflige mucho también que se incrementó la cantidad de gente de clase media y baja que viene a pedir”, afirmó.

En una entrevista con Futurock, dejó frases inquietantes sobre la situación económica y su consecuencia en la realidad que percibe la Iglesia. “Los números de gente en situación de calle son muy alarmantes”, sostuvo. Y, para dejar en claro el rol que ocupan dentro del ecosistema político y social, planteó: “Creo que a veces puede pasar que en algunos sectores de la dirigencia crean que la Iglesia es una oposición política y la verdad es que no lo somos. Tratamos de aportar una mirada ahí donde nuestra gente más pobre queda invisibilizada”.

Unos diez días atrás el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, también le envió un mensaje al gobierno nacional. Tal vez haya sido el más descarnado de todos. “Estamos viviendo, a veces, favorecer a los opulentos y restringir ayuda a discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerados, pero de modo particular a los discapacitados, y es signo de decadencia y sadismo personal e institucional”, indicó. En esa sintonía, dijo también: “Como hablamos de terrorismo de Estado, hay cierto sadismo de Estado e institucional”.

Unos días atrás, en diálogo con EcoMedios, el padre Nicolás “Tano” Angelotti, a cargo de la parroquia San José en La Matanza, aseguró que “en los barrios populares la vida está toda rota” y que “la gente está desesperada buscando trabajo”. Sostuvo también que “hay un crecimiento muy grande del narcotráfico” y que se ven “muchos chicos en consumiendo en la calle”. “Hay familias que la están pasando muy mal y muestra una generosidad muy grande en un contexto muy cruel, sádico y cínico”, sentenció.

Angelotti, que es uno de los referentes más reconocidos de los denominados “curas villeros” afirmó que “los barrios se están desangrando” y que “todo ese corrimiento del Estado que le suelta la mano a la vida de los barrios termina siendo un caldo de cultivo para que el narcotrafico crezca”. “En los últimos dos meses la situación es muy difícil. Hacen lo posible para salir adelante pero los números no dan”, señaló. El retrato del presente que hace la Iglesia es preocupante. Por eso las voces religiosas se multiplican y el mensaje siempre va por el mismo carril. El planteo atraviesa a todos los sectores del catolicismo.

La seguidilla de mensajes empezó a tensar la relación política e institucional entre la Iglesia y el Gobierno, que se lleva a cabo a través del canciller, Pablo Quirno, y la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, quienes la semana pasada se reunieron con García Cuerva y Marcelo Colombo, el titular de la CEA. Fue un encuentro para aliviar tensiones. Un intento del Gobierno por suavizar las críticas que sabía que iban a llover sobre la Casa Rosada en una jornada donde la Iglesia suele hacer un planteo agudo sobre la actualidad.

En la tarde de ayer, luego del mensaje del arzobispo de Buenos Aires, un exponente libertario como Bertie Benegas Lynch, diputado nacional de La Libertad Avanza (LLA), cargó con dureza contra el sacerdote. “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza, los deja siempre en un mal lugar”, escribió en sus redes sociales.

También remarcó que “muchas autoridades clericales católicas son responsables de la huída de cientos de miles de creyentes” y que eso “no es por el mensaje de Cristo sino justamente por contradecirlo”. “Han sido influenciados por el socialismo y terminan en una horrible contradicción e hipocresía autodestructiva”, afirmó. El mensaje público de una cara muy visible del oficialismo, fue a contramano de algunos mensajes que salieron de las filas del Gobierno, en off the record, evitando cualquier tipo de confrontación con la Iglesia. Lo público fue a contramano de lo privado.

Fuentes de la Iglesia consultadas por Infobae, indicaron que el legislador “habla de cosas fuera de tiempo, además de la violencia con la que lo hace” y sostuvieron que por su rol instuticonal “podría haber aprovechado para reflexionar sobre algunas cosas que dijo García Cuerva, como el tema de los modos”.

“Algunas personas del gobierno están esperando que vos digas lo que ellos hacen bien, cuando nunca el Tedeum es para ese tema. No es para decir lo bueno que hace el gobierno, es una oración y una reflexión desde la palabra de Dios”, explicó un funcionario eclesiástico de trayectoria.

En la Iglesia católica creen que a los sectores más duros del oficialismo no les gustó que el Arzobispo se referiera a los modos, en vez de la pobreza. Además, también reconocen el malestar que generó que Benegas Lynch suba fotos de García Cuerva con Sergio Massa, Malena Galmarini, Alicia Kirchner y Roxana Bertone.

“Jorge era sacerdote de Tigre y Sergio Massa era el intendente. Tiene fotos con él como las tiene con Guillermo Francos, Victoria Villarruel o Pablo Quirno”, indicaron en círculos trascendentes e influyentes del catolicismo. La relación empezó a tensarse en el medio de una serie de reclamos a los que la Iglesia le pone cara, nombre y apellido.

La diputada Lilia Lemoine, del círculo de confrianza más chico de Milei, también se mostró molesta con la homilía de García Cuerva. “No me gustó lo que dijo. La Iglesia nos tiene acostumbrados a que ningunea a los fieles. Tengo la esperanza de que en algún momento conecten con el sentido de la gente”, explicó. “Tiene que decir algo más constructivo”, sostuvo también.

El biógrafo de Milei, Nicolás Márzquez, fue otra de las voces críticas contra el Arzobispo de Buenos Aires. “Este sujeto García Cuerva es parte de la camada de herejes infiltrados en la Iglesia que el apóstata Bergoglio colocó en lugares de poder. Su falible y precaria opinión tiene un peso minúsculo y sólo nos sirve de guía a los argentinos de bien para ratificar que Milei está conduciendo el país hacia un rumbo correctísimo. Mucho me hubiese preocupado que el precitado clérigo kirchnerista elogiara la gestión del Presidente. Pero afortunadamente y para tranquilidad de todos fue crítico de la misma. UN GRAN ALIVIO!”, fue el mensaje que publicó en sus redes sociales.

En ese sentido, dijo también: “Técnicamente no tiene el menor rigor académico la opinión de un obispillo embrutecido, inmoral y anticristiano. A tal punto esto es así, que el militante García Cuerva se junta jocosamente no con Católicos de estricta observancia sino con malvivientes que militan con él, en un partido fundado por un masón que encarceló Sacerdotes, quemó Iglesias, prohibió las procesiones religiosas, exilió Obispos y como consecuencia de sus herejías fue formalmente excomulgado en 1955 por Pío XII: me refiero al tirano Juan Perón, de quien el bocón que hoy encabezó el tedeum es acólito”, escribió en sus redes sociales».

Fuente: Infobae