Con goles de Nico Williams y Mikel Oyarzabal, el combinado de Luis de la Fuente superó al combinado británico, que marcó a través de Cole Palmer. La Furia ganó por cuarta vez el trofeo más codiciado del Viejo Continente

En una jornada inolvidable para el deporte mundial, España e Inglaterra se vieron las caras en el estadio Olímpico de Berlín. Tras la consagración de Carlos Alcaraz en Wimbledon, el combinado ibérico se presentó en la capital de Alemania con la misión de escribir una nueva página dorada en su exquisita historia. Es que no había antecedentes de un país que celebrara la conquista de la Eurocopa el mismo día que un singlista coterráneo en el Grand Slam del Reino Unido.

Como marcaban todos los pronósticos, el combinado liderado por Luis de la Fuente fue el que intentó imponer condiciones a través del dominio territorial a cargo de Fabián Ruiz y Rodri, junto con la velocidad de Nico Williams y Lamine Yamal. En contrapartida, Gareth Southgate planteó un esquema mezquino basado en un férreo bloque defensivo para apostar por los contragolpes interpretados por Bukayo Saka y Phil Foden.

Con una actividad prácticamente nula de los arqueros durante la etapa inicial, el público local se entretuvo silbando a Marc Cucurella, dado que los alemanes presentes recordaban con fastidio al defensor catalán por la mano que no sancionaron en la semifinal que pudo derivar en un penal que hubiera cambiado el destino de aquel encuentro.

Las combinaciones entre Dani Olmo, Nico Williams y Lamine Yamal continuaron lastimando a Inglaterra y Pickford seguía volando de palo a palo para mantener la igualdad. Sin embargo, a los 42 minutos Cucurella se proyectó en el ataque y habilitó a Mikel Oyarzabal, quien se convirtió en héroe al sellar el 2 a 1 en el final.

Fuente: Infobae